La Catalina y CEDAL

La Catalina

La costumbre convirtió a CEDAL y “La Catalina” en sinónimos. Para los miles de latinoamericanos que pasaron por ahí, ambos términos representan el mismo concepto,

“La Catalina” es el nombre familiar con que se conoce al conjunto de las instalaciones que componían el Campus de CEDAL. Se trata de una propiedad de 7 hectáreas, situada en las cercan fas del poblado de Birrí, en Barrio Jesús, Distrito 4o. del Cantón de Santa Bárbara de Heredia. Está situada a 21 kilómentros del Parque Central de San José, sobre la vieja carretera que lleva al Vocán Poás, a Vara Blanca y Puerto Viejo de Sarapiquí. Su altitud es de 1300 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura promedio de 20 grados centígrados durante el año.

Antes de convertirse en Campus de CEDAL, “La Catalina Hollday Cabins” -de ahí se origina su nombre-, fue un hotel de montaña, siempre rodeado de cafetales.

Y para quienes no están familiarizados con CEDAL el nombre “La Catalina” lo evocan como el lugar de moda para las lunas de miel en la Costa Rica de la época, o el lugar en que concentraban a la Selección Nacional de Fútbol antes de trasladarse a la Ciudad de México para los clásico encuentros contra ese hermano país.

Lo cierto es que, al igual que ayer, “La Catalina” ofrece un bello paisaje, en un terreno quebraáo con sus eáificios que se abren paso entre la naturaleza áe cipreses y árboles frutales. Su belleza ha motivado que “La Catalina” esté incluida en las guías para los viajeros como uno de los sitios de interés turístico del Cantón de Santa Bárbara.

A finales del 2003 La Catalina paso a formar parte de un consocio cooperativo del que era parte CEDAL y actualmente es el campo de cpacitación de INFOCCOOP (Instituto de Fomento Cooperativo).

Las principales instalaciones de lo que fue el Campus de CEDAL estaban compuestas por: dos salas de sesiones para los cursos y seminarios, con una capacidad de 85 personas entre ambas; oficinas administrativas, cocina y lavandería; biblioteca e imprenta; área recreativa con piscina y cancha de tenis y voibol; y 10 cabañaas para alojar a 60 participantes de las actividsades educativas.

La solidaridad con la institución, su cariño y la causa común llevaron a quienes transitaron por el Campus, a autoidentificarse como “cedalinos” o “catalinos”.